El fenómeno meteorológico conocido como El Niño podría alcanzar su punto máximo en Chile entre octubre y diciembre de 2026, con casi un 90% de probabilidades de que sea fuerte o incluso muy fuerte, según las proyecciones de distintos centros de investigación climática, incluida la NOAA. Este fenómeno podría tener importantes consecuencias para el clima y la economía del país, especialmente en lo relacionado a la agricultura y el suministro de agua.
Puntos que ordenan el caso de el niño
La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU.) declaró el pasado 11 de junio el estado de El Niño Advisory, indicando que las condiciones asociadas a este fenómeno ya están presentes y es probable que se intensifiquen hacia el invierno boreal de 2026-2027. Durante este período, se estima que el índice semanal del fenómeno alcance cifras significativamente elevadas, alcanzando aproximadamente +0,7 °C en el índice Niño-3.4.
El último informe de NOAA también indica que hay un 63% de probabilidades de que El Niño alcance un nivel “muy fuerte” en el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027, lo que lo podría convertir en uno de los eventos más intensos desde 1950.
Impactos esperados en la región
Con la llegada de El Niño a Chile, los efectos climáticos se sentirán con un desfase de uno o dos meses. Se prevé que pueden acontecer eventos de lluvia acotados pero muy intensos, lo que puede generar preocupación entre los agricultores y las industrias dependientes del agua. En este sentido, el Banco Central de Chile ha alertado sobre los posibles impactos en la actividad económica, especialmente en el sector alimentario y energético.
Además, se recalca que aunque hay una certeza elevada de la intensidad de El Niño, NOAA advierte que los impactos climáticos no son uniformes entre las distintas regiones del país. Esto significa que, si bien algunos lugares podrían experimentar un aumento en las precipitaciones, otros podrían no ver cambios significativos.
Perspectiva científica sobre El Niño
Los científicos están monitoreando de cerca este fenómeno, ya que puede traer consigo condiciones climáticas extremas. De hecho, la NASA ha detectado una onda caliente en el océano Pacífico que podría ser un indicador temprano de la llegada de El Niño, lo cual subraya la importancia de estar preparados para cualquier escenario. Esto incluye no solo a los agricultores, sino también a las autoridades locales, quienes deberán estar listas para responder a las contingencias climáticas que puedan derivarse de este fenómeno.
Proyecciones futuras y próximos pasos
Con una alta probabilidad de que El Niño impacte fuertemente en la temporada de invierno 2026-2027, las siguientes semanas serán clave para que las autoridades chilenas firmen acuerdos y preparen planes de acción. La Dirección Meteorológica de Chile tendrá un rol fundamental en ofrecer pronósticos actualizados y detallados sobre las precipitaciones en la zona centro-sur del país, lo que permitirá a los sectores afectados planificar y adaptarse a las condiciones desafiante que podrían enfrentar.
A medida que se acerque el invierno, será esencial continuar monitoreando las condiciones del fenómeno y ajustar las proyecciones en función de nuevas observaciones científicas para mitigar los efectos adversos en el país.
