Catalina Agosín, quien ha liderado la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) durante 46 años, cierra un capítulo significativo en su vida y en la historia de la institución. Su labor ha estado marcada por un compromiso inquebrantable hacia los pacientes oncológicos y sus familias, buscando siempre mejorar el acceso a tratamientos y la calidad de atención en el país.

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Trayectoria y motivación

Desde su infancia, Agosín soñaba con ser arqueóloga, pero su vida tomó un rumbo diferente tras la trágica pérdida de su hija y el diagnóstico de cáncer de uno de sus hijos. Esta experiencia personal la llevó a darse cuenta de las diferencias en el acceso a tratamientos oncológicos entre Chile y Estados Unidos, lo que la motivó a crear un hospital similar en su país.

Su involucramiento con CONAC comenzó cuando presentó un proyecto para un centro de tratamiento oncológico. A lo largo de los años, ha asumido diversas responsabilidades, convirtiéndose en presidenta y enfrentando numerosos desafíos, especialmente en términos de financiamiento y apoyo gubernamental.

Logros y desafíos actuales

Durante su gestión, CONAC se consolidó como la única red de apoyo integral para pacientes con cáncer en Chile. A pesar de la falta de recursos estatales, se establecieron alianzas con el sector privado y se lanzaron campañas de recaudación de fondos, lo que permitió abrir centros de diagnóstico y atención.

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Uno de los hitos más importantes fue la implementación del GES (Garantías Explícitas en Salud), que garantizó el acceso a tratamientos oncológicos de calidad. Actualmente, la organización atiende a más de 36.000 pacientes al año, proporcionando alrededor de 70.000 ciclos de tratamiento, aunque enfrenta nuevos retos debido a la crisis económica y la pandemia.

Visión a futuro

Agosín ha expresado su deseo de que la labor de CONAC continúe con la misma eficiencia y compromiso. Recientemente, se han realizado modificaciones en la ley de donaciones, permitiendo a la corporación recibir aportes en bienes físicos, lo que es crucial para ampliar su alcance.

La ex presidenta también ha mencionado el interés de empresas y inversionistas en su modelo de atención, pero ha decidido que el compromiso con la comunidad es prioritario. A sus 76 años, su mayor gratificación es haber cambiado la vida de miles de personas y seguir contribuyendo al bienestar de quienes más lo necesitan.

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