Un estudio reciente, llevado a cabo por académicas de la Universidad de Pennsylvania, ha revelado que las parejas en las que la mujer aporta más del 60% de los ingresos del hogar tienen un 36% más de probabilidades de separarse en comparación con aquellas donde el hombre es el principal proveedor. Este análisis abarcó más de medio millón de parejas en 29 países desarrollados.

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Resultados del estudio

Las investigadoras, Pilar Gonalons-Pons y Allison Dunatchik, buscaron retomar un debate que ha persistido durante décadas sobre la estabilidad de las relaciones cuando la mujer asume el rol de principal proveedora. A pesar de que estudios anteriores sugerían que la creciente participación laboral femenina podría disminuir la percepción social de que el hombre debe ser el proveedor, los resultados del estudio indican que esta tendencia se mantiene en la mayoría de los países analizados.

Variaciones según el país y la edad

El estudio encontró que, aunque la tendencia de separación es generalizada, hay variaciones significativas entre países. En Países Bajos y España, la probabilidad de separación se duplicaba cuando la mujer era la principal proveedora, mientras que en Estonia y Bulgaria, la diferencia era mínima. Además, entre las parejas más jóvenes, aunque la tendencia persiste, se ha observado una disminución en la tasa de separación.

Factores que no explican la tendencia

A pesar de explorar diversas hipótesis, las investigadoras no lograron establecer una relación causal entre la estabilidad de la pareja y factores como la independencia económica de la mujer o el desempleo del hombre. La presencia de hijos dependientes también generó diferencias, con un 49% más de probabilidades de separación en parejas con hijos donde la mujer es la principal proveedora, cifra que se reduce a 23% en parejas sin hijos dependientes.

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Conclusiones y futuras investigaciones

El estudio concluye que, a pesar de la falta de claridad sobre las causas de esta tendencia, es necesario realizar investigaciones adicionales para identificar los factores subyacentes que podrían estar influyendo en la estabilidad de estas relaciones. Las académicas sugieren que la expectativa social de que el hombre debe ser el proveedor podría seguir teniendo un impacto significativo en la dinámica de pareja.