Mensajes enviados por Ángelo Stevens en un grupo de WhatsApp revelan la tensión entre los imputados por el secuestro extorsivo de Mingkai Fu, un ciudadano chino vinculado al Clan Chen. La conversación, que tuvo lugar en medio de una crisis interna, muestra cómo la falta de pagos prometidos generó desconfianza y acusaciones entre los participantes.
Contexto del secuestro
Mingkai Fu fue secuestrado, y los imputados esperaban obtener un total de $150 millones a cambio de su liberación. Según la investigación, la víctima ya había entregado $30 millones de esa suma. Además, había expectativas de recibir nuevos pagos relacionados con Mingxia Fu, pareja de Yingjie Fen, conocido como “Michael”, quien es señalado como líder del Clan Chen.
Conflictos internos en el grupo
El grupo de WhatsApp, creado el 10 de agosto, cuatro días después del secuestro, fue testigo de múltiples discusiones. Uno de los mensajes de Stefano Andreotti, que decía “Vinko repórtese”, fue respondido por el exfiscal Vinko Fodich, quien mencionó que estaba hospitalizado y esperaba comunicarse con “M”. Sin embargo, las tensiones comenzaron a surgir cuando se cuestionó la versión de Fodich.
- Stevens intentó calmar la situación recordando que eran un “equipo de trabajo”.
- Ángel Herrera, otro participante, respondió con desdén, lo que intensificó el conflicto.
- Las acusaciones sobre la falta de pagos y la resistencia a reunirse físicamente aumentaron la desconfianza.
Las discusiones se tornaron más intensas entre el 17 y el 18 de agosto, cuando se debatía si Mingxia Fu había viajado a Argentina para conseguir dinero. Durante este periodo, Stevens y Herrera tuvieron un enfrentamiento que culminó con la expulsión de Stevens del grupo de WhatsApp.
Consecuencias del quiebre
A pesar del quiebre, los involucrados intentaron retomar las coordinaciones. El 20 de agosto, Stevens mencionó nuevamente a Fodich, sugiriendo la necesidad de reunirse con él. Sin embargo, la PDI observó que los chats reflejaban una creciente “desesperación” y desconfianza, especialmente hacia Fodich, debido a la falta de respuestas a las exigencias económicas.
La situación en el grupo de WhatsApp ilustra cómo la presión por obtener el dinero prometido y las sospechas mutuas llevaron a la desintegración de la colaboración entre los imputados, complicando aún más su situación legal.

