El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, enfrentó las críticas que han surgido en torno a la redacción de la reforma constitucional de seguridad. Tanto desde el oficialismo como desde la oposición, se han señalado errores en la elaboración del proyecto, acusando una «falta de experiencia» en la cartera de Seguridad.

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En respuesta a estos reproches, Arrau asumió la responsabilidad, afirmando: «esa reforma tiene la firma del ministro quien le habla, quien es responsable de las políticas de seguridad de este gobierno, y, por tanto, yo soy el responsable de ese proyecto de ley». El ministro destacó la importancia de dialogar con los parlamentarios para considerar las críticas y sugerencias de mejora al proyecto.

Críticas y defensa del proyecto

Arrau mencionó que ha estado en contacto constante con los legisladores, buscando avanzar en la reforma, que forma parte de una cartera más amplia de proyectos de seguridad. Aseguró que están abiertos a mejorar el texto, reconociendo que algunas críticas son legítimas, mientras que otras las considera injustas.

El ministro también se refirió a las declaraciones del exministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien cuestionó la reforma, argumentando que representa una amenaza para la democracia. Elizalde criticó el borrador inicial y expresó que el proyecto establece la posibilidad de suspender ciertas libertades, considerándolo redundante ya que muchas de sus disposiciones ya están contempladas en la Constitución.

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Argumentos del ministro

Ante estas afirmaciones, Arrau cuestionó la postura de Elizalde, preguntándose: «¿Por qué dice eso, cuál es la amenaza a la democracia que existe acá?». El ministro defendió que todas las propuestas tienen control del Congreso, destacando que la inclusión de organizaciones terroristas y de crimen organizado en un listado debe ser aprobada por dos tercios del Senado, a diferencia de otros países donde esta decisión es tomada solo por el Ejecutivo.

Concluyó su intervención sugiriendo que se debe reducir la retórica agresiva en el debate político, enfatizando la necesidad de un diálogo constructivo para abordar las críticas y avanzar en la reforma de seguridad.