La reciente muerte del cabo segundo Cristopher Aguilera Fernández, quien se convirtió en el mártir número 1.263 de Carabineros tras ser abatido en un operativo en Lo Espejo, ha puesto de relieve la difícil realidad que enfrentan las familias de los uniformados caídos. A medida que concluyen los días de duelo nacional, el silencio y la ausencia se instalan en los hogares de quienes han perdido a sus seres queridos en el cumplimiento de su deber.
Historias de dolor y resiliencia
María Cecilia Zepeda, viuda del suboficial mayor Hans Knopke Briones, quien falleció en 2016 tras ser atropellado durante una persecución, relata cómo su vida cambió drásticamente. Con dos hijas a su cargo, Zepeda dejó la institución después de 25 años de servicio debido a problemas de salud mental derivados del duelo. “Cuando matan a un carabinero, matan el derecho y el país”, expresa, enfatizando la necesidad de apoyo para los hijos de mártires en sus estudios universitarios.
Por su parte, Paola Riveros, viuda del cabo Luis Moyano Farías, asesinado en un asalto en 2007, recuerda el dolor de informar a sus cuatro hijos sobre la muerte de su padre. A pesar de recibir una pensión vitalicia, Riveros señala que los recursos son insuficientes, especialmente tras la quiebra de algunas fundaciones que apoyaban a las familias de mártires durante la pandemia. “Es necesario que se impulse un proyecto para que los hijos de mártires puedan acceder a gratuidad”, sostiene.
Finalmente, Elizabeth Moris, viuda de Cristián Vera Contreras, asesinado en 2007, comparte su experiencia de pérdida y la lucha por mantener la memoria de su esposo. Aunque ha recibido apoyo de Carabineros, Moris lamenta la falta de continuidad en la asistencia tras la muerte de líderes en la institución. “Soy una viuda emblemática sin pensión, pero siempre representando a Cristian en su comisaría”, afirma.
El futuro de las familias de mártires
Las historias de estas viudas reflejan un patrón común de dolor y la necesidad de un mayor apoyo institucional. Desde la Fundación de Mártires, se busca coordinar reuniones con la primera dama para abordar inquietudes, incluyendo el acceso a la gratuidad para los hijos de carabineros fallecidos en servicio. La diputada Javiera Rodríguez está impulsando un proyecto en esta línea, que requiere patrocinio del Ejecutivo para avanzar en el Congreso.
La realidad de las familias de carabineros caídos es un recordatorio de los sacrificios que hacen los uniformados y la importancia de brindarles un apoyo sólido y continuo.

