Hugo Bustamante, conocido como «El asesino del tambor», fue sobreseído por la Corte de Apelaciones de Valparaíso respecto a crímenes que confesó, incluyendo el asesinato de Elena Hinojosa y su hijo Eduardo Páez, ocurridos en 1996. Esta decisión se produce en un contexto donde Bustamante ya había sido condenado por el asesinato de Ámbar Cornejo en 2020.
Razones del sobreseimiento
El periodista de tribunales Mario Antonio Guzmán explicó que la prescripción de los delitos es un factor clave en la decisión judicial. En Chile, los homicidios calificados tienen un plazo de prescripción de 15 años, y la defensa argumenta que Bustamante interrumpió este plazo al cometer nuevos crímenes.
Sin embargo, Guzmán señala que la Corte de Apelaciones aplicó criterios que podrían no ser favorables para los querellantes, quienes buscan que la Corte Suprema reevalúe el caso. La familia de las víctimas pretende que se reconozca que los crímenes no han prescrito debido a la naturaleza continua de los delitos de Bustamante.
Desafíos para la Corte Suprema
La Corte Suprema ahora enfrenta el desafío de decidir si los crímenes de Bustamante deben ser considerados como no prescritos. Esto implica una revisión de la aplicación de la ley y de cómo se han manejado casos similares en el pasado.
Guzmán también menciona que el sistema penal chileno ha cambiado desde la dictadura, lo que ha llevado a una mayor investigación de crímenes históricos, pero también ha generado confusión sobre la aplicación de la prescripción en casos recientes.
Próximos pasos
La familia de las víctimas y sus abogados están preparando su apelación a la Corte Suprema, donde buscarán que se reevalúe el estatus de los crímenes de Bustamante. Este proceso podría tardar varios meses y dependerá de la interpretación que haga la Corte sobre la prescripción y la naturaleza de los delitos confesados.

