Claudia Sheinbaum, presidenta de la Ciudad de México, tomó una decisión inesperada al optar por disfrutar de la inauguración del Mundial de la FIFA 2026 en un deportivo de Gustavo A. Madero, bastión político de su partido Morena. Originalmente, su intención era asistir al Fan Fest en el Zócalo, donde miles de aficionados se congregaron para celebrar el evento, pero disturbios provocados por protestas de maestros disidentes llevaron a Sheinbaum a cambiar de planes.
Durante su conferencia matutina, la mandataria había dejado entrever su deseo de estar en el corazón político de la ciudad, pero ante la incertidumbre provocada por los enfrentamientos en las inmediaciones, finalmente eligió el Deportivo Hermanos Galeana. Al momento de hacer el anuncio, Sheinbaum publicó un video en sus redes sociales en el que se la veía sonriente, vestida con una camiseta de la selección mexicana y lista para disfrutar del partido entre México y Sudáfrica.
El Fan Fest en el Zócalo, donde se esperaban unas 45.000 personas, colapsó ante la llegada masiva de aficionados. Las autoridades de la ciudad habían instalado vallas de seguridad para contener a los manifestantes, lo que complicó el acceso al festival. A pesar de los disturbios y los enfrentamientos con la policía en el exterior, el Zócalo se convirtió en el punto de encuentro para los hinchas que deseaban vivir la emoción del Mundial.
Los disturbios que se produjeron en las afueras del Estadio Azteca durante el evento inaugural incluyeron vandalismo y ataques a las fuerzas policiacas, lo que alarmó a los asistentes y a las autoridades locales. Al respecto, Sheinbaum, aunque no presente en el tumulto, estuvo al tanto de los desarrollos de los acontecimientos a través de su equipo. No obstante, durante el medio tiempo del partido, se vio buscando un espacio más tranquilo, alejado del bullicio, momento que aprovechó para realizar llamadas telefónicas.
La elección de Sheinbaum por un deportivo, en lugar del Zócalo, ha desatado múltiples interpretaciones en el ámbito político. Algunos analistas sugieren que su decisión fue un movimiento estratégico teniendo en cuenta su objetivo de fortalecer la presencia de Morena en la alcaldía de Gustavo A. Madero, donde históricamente ha recibido un fuerte apoyo popular. La mandataria había anunciado previamente que no asistiría al Estadio Ciudad de México, conocido durante la Copa como el Estadio Azteca, y que regalaría un boleto a una niña, lo cual refuerza su imagen de líder cercana a la ciudadanía.
A medida que avanza la competición del Mundial, la aprobación de Sheinbaum ha oscilado, encontrándose en niveles de evaluación más bajos, lo que se suma a preocupaciones sobre corrupción y seguridad en la capital. La mandataria sigue siendo una figura a seguir en la política latinoamericana, aunque los recientes eventos han puesto a prueba su liderazgo y conexión con el pueblo, especialmente en un contexto donde las manifestaciones y protestas son cada vez más frecuentes.
Con el evento del Mundial, se espera que la narrativa política alrededor de la administración de Sheinbaum y la viabilidad de Morena en las próximas elecciones continúe evolucionando en función de cómo manejen los desafíos en el contexto social y político de la Ciudad de México. El Mundial no solo representa una competencia deportiva, sino también una plataforma donde se entrelazan la política y la cultura popular en el país.
