El Gobierno de Chile realizó un balance de la marcha que se llevó a cabo el jueves 1 de octubre en la Alameda, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). Según el Ejecutivo, se estimaron alrededor de seis mil asistentes a la manifestación, con un saldo de 17 detenidos, cifra que podría aumentar, según informó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez.
El subsecretario destacó que no se registraron saqueos ni carabineros lesionados y que el tránsito en la Alameda se normalizó. Sin embargo, se reportaron algunos incidentes, entre ellos, la agresión a estudiantes de la Universidad Católica, quienes se manifestaban pacíficamente en contra de la marcha.
Agresiones a estudiantes
Los estudiantes de la UC, que portaban carteles, fueron atacados por un grupo de encapuchados. Pavez condenó la agresión, calificándola de “cobarde” y “artera”, y destacó que entre los afectados se encontraba una estudiante que fue trasladada a un centro asistencial debido a sus lesiones.
El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, también condenó los hechos de violencia y se reunió con los dirigentes de los grupos de estudiantes agredidos. Codina informó que dos estudiantes fueron atendidos en centros de salud: uno por una crisis de epilepsia y otro por lesiones causadas por objetos contundentes lanzados durante el ataque.
Reacciones del Gobierno
El subsecretario Pavez instó a quienes convocaron la marcha a hacerse responsables de las agresiones y a condenar la violencia. “Bienvenida las manifestaciones en democracia, pero no a costa de la agresión ni la violencia a las personas que piensan distinto”, enfatizó.
El delegado presidencial también hizo un llamado a los organizadores de manifestaciones a entender que la violencia no es el camino. “La violencia nunca la vamos a justificar”, afirmó Codina, quien reiteró el compromiso del Gobierno de investigar los hechos y tomar acciones legales en relación a los desórdenes públicos ocurridos durante la marcha.

