Un nuevo estudio del Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest ha confirmado un estereotipo sobre el comportamiento de los gatos: estos felinos solo ayudan a sus dueños si existe una recompensa como motivación. La investigación, publicada en la revista *Animal Behaviour*, analizó la capacidad de los gatos para brindar asistencia en situaciones de necesidad y comparó sus reacciones con las de niños y perros.
El experimento y sus hallazgos
El equipo de investigadores diseñó un experimento en el que los cuidadores fingían estar en una situación problemática, ocultando una esponja y expresando frustración sin pedir ayuda explícitamente. La respuesta de los gatos fue notablemente diferente a la de los niños de 16 a 24 meses y los perros. Mientras que los primeros mostraron alto nivel de ayuda, los gatos tuvieron conductas de “conveniencia selectiva”, es decir, no se acercaron a ayudar a menos que hubiera un incentivo tangible, como comida o juguetes.
En una fase adicional del experimento, al reemplazar la esponja con su alimento favorito, los gatos cambiaron su comportamiento, acercándose al objeto y señalando su ubicación. Este cambio evidenció que poseen habilidades cognitivas para entender las necesidades humanas, pero su independencia y evolución los lleva a actuar solo en función de su propio interés.
Reflexiones sobre el comportamiento felino
Los resultados de esta investigación no sugieren que los gatos no sientan apego hacia sus dueños, sino que su naturaleza evolutiva los hace menos propensos a cooperar sin una recompensa. A diferencia de los perros, que han sido seleccionados a lo largo de milenios para trabajar junto a los humanos, los gatos se unieron a la vida doméstica de forma más autónoma, priorizando su individualismo.
De esta forma se desmitifica la imagen de los gatos como criaturas desinteresadas. El estudio revela que, aunque comprenden las necesidades de sus cuidadores, su comportamiento está guiado por la búsqueda de beneficios. Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre la interacción entre humanos y gatos, sugiriendo que la próxima vez que un felino no acuda al llamado, podría ser solo una cuestión de pragmatismo.
Este análisis sirve para entender mejor la dinámica entre gatos y dueños, enfatizando la necesidad de considerar las motivaciones detrás de las acciones de nuestros compañeros felinos.
