La investigación por la desaparición de Makarena Tolosa, quien se encuentra desaparecida desde hace más de cuatro meses, avanza con nuevos testimonios que podrían esclarecer su situación. La Fiscalía maneja la hipótesis de que la joven de 29 años fue víctima de un secuestro con homicidio y que su cuerpo podría haber sido ocultado.
Dos familiares de Makarena, entre ellos uno de sus tíos, están actualmente en prisión preventiva en relación con el caso. La joven fue vista por última vez el 8 de mayo, cuando se reunió con ambos imputados en un cité de Pudahuel. Desde ese lugar, envió mensajes de audio a sus amigas y fue captada por cámaras de seguridad caminando junto a los hombres antes de abordar una micro, siendo estas las últimas imágenes registradas de ella.
Allanamientos y testimonios
El cité fue allanado por la Policía de Investigaciones (PDI) a principios de agosto. A pesar de rumores en redes sociales sobre excavaciones y la construcción de un radier, la dueña del inmueble y su sobrino desmintieron estas versiones. Sin embargo, la dueña del cité reveló que tuvo una discusión con el tío de Makarena días antes de su desaparición, debido a que este no estaba respetando las reglas de convivencia acordadas.
La dueña relató: “Tuvimos una discusión y nos alteramos, porque yo le dije ‘esto no está gustándome’. Ahí él me dijo: ‘¿qué no le gusta, señora Mela?’, y yo le dije: ‘Que me estai metiendo mujeres. Llega una, llega otra… No poh’”.
Conflictos familiares y búsqueda continua
Otro testimonio relevante proviene de Berta Gamboa, quien acogió a Makarena en su casa de Melipilla. Gamboa relató que la joven tuvo una conversación tensa con su tío, en la que le exigió que le pagara por una supuesta agresión sexual. Según Gamboa, Makarena le dijo: “Tenís que pagarme, si no pagaste en cárcel, tenís que pagarme porque vo estai vio’ de lo que me hiciste”.
La Fiscalía considera que el temor de uno de los imputados a que Makarena denunciara la agresión sexual podría haber sido un posible móvil del crimen. La búsqueda de la joven continúa en las cercanías de la ribera del río Mapocho, donde la PDI ha estado rastreando sitios eriazos, plantaciones de nogales y zanjas profundas, aunque hasta ahora no han obtenido resultados positivos.

