Pedro Guerrero, un eléctrico de 63 años, vivió una angustiante experiencia el pasado 12 de julio cuando sufrió un violento portonazo en Puente Alto. En un intento desesperado por proteger su vehículo, que utiliza como herramienta de trabajo, se enfrentó a los asaltantes, llegando incluso a colgarse de una de las ventanas del automóvil, siendo arrastrado por varias cuadras. A pesar de sus esfuerzos, los delincuentes lograron llevarse el auto.

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Dos horas después del asalto, mientras Guerrero se encontraba en la comisaría interponiendo la denuncia, recibió la noticia de que su vehículo había sido recuperado. Sin embargo, a partir de ese momento, comenzó una nueva serie de problemas. Guerrero explicó que el auto quedó retenido debido a que debía ser revisado por el Departamento de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos (SEBV), pero no fue devuelto ese mismo día.

Demoras en el peritaje

El peritaje solicitado por la Fiscalía, que era el único requisito pendiente para la devolución del vehículo, no se realizó ese día ni en los días siguientes. Guerrero comenzó a acudir constantemente a la 20° Comisaría de Puente Alto, donde le informaron que debía esperar, ya que el SEBV debía hacer los peritajes, pero estos no se concretaron.

La situación se extendió durante 53 días, lo que generó en Guerrero dificultades económicas y un desgaste emocional significativo. “Me dicen que tengo que seguir esperando, porque ellos envían una solicitud al SEBV para que vengan a hacer peritajes, pero no han venido”, comentó el afectado.

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Opiniones sobre el caso

El exfiscal José Antonio Villalobos criticó la prolongada espera, señalando que no se entiende cómo un peritaje puede tardar tanto tiempo después de un robo. “Claramente es un caso para que hubiese sido devuelto el auto en forma más o menos inmediata”, afirmó.

Consultados sobre la situación, Carabineros comunicaron que mantenían diligencias en desarrollo por instrucción de la Fiscalía Sur y que estas se realizarían “a la brevedad”. A pesar de la incertidumbre, Guerrero continuó esperando la recuperación de su herramienta de trabajo, expresando que esta situación le afectaba psicológicamente.

Finalmente, tras más de un mes de espera, el vehículo fue devuelto a Guerrero, quien podrá volver a utilizarlo para trabajar.

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