La carta firmada por los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric, en la que expresan su preocupación por la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, ha desatado una serie de críticas desde el oficialismo. En la misiva, los exmandatarios instan al gobierno del Presidente José Antonio Kast a reconsiderar la permanencia de Chile en esta alianza liderada por Donald Trump.
En el documento, Bachelet y Boric argumentan que «Chile no debe verse obligado a escoger un bando» y enfatizan la necesidad de fortalecer las relaciones con diversos países, preservando la autonomía estratégica del país. Además, hacen un llamado a colaborar en la construcción de estrategias de Estado para enfrentar el crimen organizado transnacional.
Reacciones del oficialismo
Las declaraciones de los expresidentes provocaron respuestas contundentes de parlamentarios del oficialismo. El senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, afirmó que la carta ilustra cómo se ha llegado a la crisis actual, a pesar de que Chile fue considerado un país modelo hasta hace poco. Sugirió que, en lugar de criticar la iniciativa, los exmandatarios deberían reflexionar sobre las razones por las cuales 15 naciones han optado por unirse contra la izquierda.
La diputada Macarena Santelices también se sumó a las críticas, señalando que durante los 12 años de gestión de Bachelet y Boric, las fronteras estaban desbordadas y el crimen organizado se había instalado en el país. En tanto, el diputado Stephan Schubert defendió la coordinación internacional del gobierno actual para enfrentar el crimen organizado, cuestionando la postura de los exmandatarios y preguntando de qué lado realmente están.
Defensa de la cooperación internacional
Desde Renovación Nacional, el diputado Juan Carlos Beltrán rebatió las afirmaciones de Bachelet y Boric, argumentando que la adhesión al Escudo de las Américas no implica ceder soberanía y que no se debe politizar una instancia de cooperación que busca enfrentar amenazas concretas. Además, recordó a los exmandatarios que su tiempo de dirigir el país ya ha pasado y que su preocupación por la seguridad fue prácticamente nula.
Este intercambio de opiniones refleja la tensión existente en el ámbito político chileno en torno a la política exterior y la seguridad nacional, temas que continúan siendo de gran relevancia en el contexto actual.

