La aparición de restos humanos bajo la Catedral de Rancagua ha suscitado numerosas interrogantes sobre su origen y antigüedad. Este hallazgo se produjo en medio de las obras de remodelación que comenzaron en 2025, cuando trabajadores que realizaban excavaciones encontraron osamentas que, según la abogada querellante, Marcela Riquelme, corresponden a un ser humano.
Los restos, que incluyen dientes, partes del cráneo y huesos largos, fueron hallados sin un ataúd ni lápida que permitieran identificar a la persona sepultada. Tras el descubrimiento, los trabajadores informaron tanto a la empresa encargada de las obras como al párroco de la Catedral.
Investigación y hallazgos
Según la denuncia presentada, los restos fueron retirados del lugar y colocados dentro de una bolsa, y se realizó un pequeño ritual antes de volver a enterrarlos. El fiscal jefe de Rancagua, Claudio Meneses, indicó que los restos habrían sido posteriormente colocados en el sector del altar, donde se instaló una losa. Esto ha generado preocupación, ya que debería haberse informado a las autoridades sobre el hallazgo.
Un aspecto crítico de la denuncia es que los trabajadores habrían sido amenazados con perder sus empleos si revelaban la existencia de los restos. La abogada Riquelme argumentó que cualquier exhumación o inhumación de restos humanos debe ser comunicada a las autoridades, independientemente de su origen.
Reacción del Arzobispado y antecedentes históricos
El Arzobispado de Rancagua ha rechazado las acusaciones de haber ordenado la exhumación o inhumación de los restos. En un comunicado, la Iglesia afirmó que no se impartieron instrucciones para retirar los osamentas y negó que el párroco de la Catedral hubiera amenazado a los trabajadores. Además, el Arzobispado señaló que las personas que realizaban las obras no tenían un vínculo contractual con la Iglesia y recordó que la Catedral ha sido históricamente un lugar de sepultación.
Por el momento, no hay información que indique que los restos estén relacionados con un crimen. Cabe recordar que en el año 2000, durante trabajos de remodelación en la Plaza de Armas de Rancagua, también se encontraron restos óseos y vestigios arqueológicos.
La Brigada de Homicidios de la PDI de Rancagua ha sido designada para llevar a cabo las diligencias necesarias, que incluyen el análisis de los restos para determinar si tienen algún interés arqueológico o criminal. El subprefecto Juan Reyes explicó que es crucial extraer los restos y realizar las pericias correspondientes.

