Candidatura de Valparaíso como sede del Tratado de Alta Mar es reafirmada por el Gobierno

El Gobierno de Chile reitera su apoyo a Valparaíso para albergar la Secretaría del Tratado de Alta Mar, destacando su importancia oceánica y ambiental.

El Gobierno de Chile reafirmó el 15 de junio de 2026 su candidatura de Valparaíso para ser sede de la Secretaría del Acuerdo de Protección de la Biodiversidad Marina en Áreas Marinas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ) o Tratado de Alta Mar. Esta reafirmación es parte de una estrategia política iniciada durante la administración anterior, continuando así con una política de Estado que busca posicionar a Valparaíso como un centro importante en la gobernanza oceánica a nivel regional.

Importancia del Tratado de Alta Mar para Chile

El Tratado de Alta Mar es fundamental para regular la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina fuera de las jurisdicciones nacionales. En este contexto, la candidatura de Valparaíso significa un paso crucial en la estrategia de política exterior de Chile, que destaca la relevancia de la protección del océano y la biodiversidad como un eje central.

La decisión sobre la sede del Tratado se tomará en la Conferencia de las Partes (COP1) programada para enero de 2027, y la campaña de Chile para asegurar esta sede se extenderá desde junio hasta diciembre de 2026. En caso de que Valparaíso sea elegida, se convertiría en el primer organismo de Naciones Unidas con membresía universal en América Latina, un hito significativo para la región.

Avances en la postulación y desafíos futuros

El Ministerio de Relaciones Exteriores ha indicado que la candidatura de Valparaíso no solo es un acto diplomático, sino parte de un esfuerzo más amplio por convertir a la ciudad en un polo regional para la gobernanza oceánica. Durante este período de campaña, las autoridades chilenas buscarán alianzas y objetivos claros para atraer el apoyo internacional a su propuesta.

A medida que se acerca la COP1, la comunidad internacional estará observando, y es esencial que el gobierno mantenga un enfoque claro sobre los beneficios ambientales y las implicancias globales del tratado que se busca establecer. Este tratado busca enfrentar desafíos como la sobreexplotación de recursos marinos y la degradación de ecosistemas oceánicos, por lo que la sede de Valparaíso podría convertirse en un epicentro de discusión y gestión de estas problemáticas.

Competencia por la sede y próximos pasos

No obstante, aún no se han precisado detalles sobre otros países o ciudades que puedan estar compitiendo formalmente por la sede del Tratado de Alta Mar, lo que añade un nivel de incertidumbre a la candidatura chilena. La naturaleza competitiva y diplomática del proceso podría influir significativamente en la estrategia de la Cancillería chilena en los meses venideros.

En resumen, el reafirmar la candidatura de Valparaíso no solo se alinea con los objetivos nacionales en términos de protección del medio ambiente y del océano, sino que también se enmarca dentro de un esfuerzo por proyectar a Chile como un líder en la gobernanza oceánica a nivel global. Esta postulación representará tanto un reto como una oportunidad a medida que se acerca la fecha decisiva para la elección de la sede del Tratado. Las acciones del Gobierno en las próximas semanas serán cruciales para asegurar el respaldo necesario.

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