La creciente vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en Latinoamérica está generando gran preocupación. Según un informe de Check Point Research, la región lidera el ranking mundial de ciberataques, experimentando un aumento del 20% en estos incidentes digitales en el último año. Durante abril de 2026, se registraron, en promedio, 3.364 ataques semanales por empresa.
Brasil, Colombia y México son los países más afectados, con Brasil liderando con 4.118 ataques semanales, seguido de Colombia con 4.090 y México con 3.548. El informe señala que los sectores más críticos bajo asedio son las telecomunicaciones, los servicios gubernamentales y la infraestructura educativa.
Plan de Resiliencia Digital
Frente a esta alarmante situación, Microsoft y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han fortalecido su alianza para potenciar la resiliencia digital en la región. Este acuerdo busca capacitar a los organismos gubernamentales y promover un uso seguro de las tecnologías emergentes. Steven Masada, de Microsoft, enfatizó que la resiliencia digital se ha vuelto un aspecto clave para la competitividad económica y la atracción de inversiones.
El programa también establece canales de intercambio de inteligencia sobre ciberamenazas, buscando mitigar el impacto financiero de los delitos cibernéticos. La estrategia se basa en la cooperación público-privada, ya que las amenazas actuales exigen una respuesta colectiva, como aseguró Ivan Marques de la OEA.
Además, el sector educativo ha sido identificado como el blanco más atacado a nivel mundial, con un promedio de 4.946 ataques semanales por institución.
Desafíos de la Transformación Digital
La rápida transformación digital que atraviesa la región presenta tanto oportunidades como desafíos. La digitalización en sectores como la banca y los servicios públicos avanza rápidamente, pero la falta de estándares de seguridad adecuados crea un entorno propenso para el ciberdelito. Esto es crítico, teniendo en cuenta que sistemas desactualizados cargan con datos valiosos, siendo un blanco atractivo para los cibercriminales.
Con este panorama, la región necesita urgentemente implementar defensas más robustas y un enfoque coordinado para la ciberseguridad, a fin de proteger los intereses tanto estatales como privados. Las próximas acciones en el marco de esta alianza serán claves para la mejora de la infraestructura cibernética en el continente.
