Científicos han descubierto un raro meteorito en el desierto del Sahara, conocido como NWA 12774, que podría ser uno de los pocos vestigios de un protoplaneta que existió hace 4,500 millones de años. Este meteorito, que llegó a manos de los investigadores a través de un comerciante local, desafía las nociones tradicionales sobre la formación de cuerpos celestes y plantea preguntas acerca de los mundos primitivos que alguna vez habitaron nuestro sistema solar.
Un hallazgo excepcional
El meteorito tiene un tamaño modesto, aproximadamente medio kilo, y presenta cristales verdes en su interior. Los análisis posteriores revelaron que pertenece a una categoría extremadamente rara de rocas espaciales conocidas como angritas, de las cuales hay menos de 70 ejemplos catalogados en el mundo. La relevancia de estas rocas radica en su origen volcánico, lo que sugiere que el protoplaneta del cual podría provenir experimentó una evolución geológica compleja, a diferencia de otros meteoritos que son simples mezclas de polvo y metales.
El estudio, publicado en la revista Earth and Planetary Science Letters, destaca que el meteorito NWA 12774 representa restos de un cuerpo celeste con un radio mínimo de 1,000 kilómetros. Esta dimensión lo coloca en la misma categoría que planetas enanos como Plutón, sugiriendo que pudo haber sido un planeta perdido tan grande como la Luna.
Presión insólita en su formación
Una de las características más intrigantes del meteorito es la composición de los cristales de clinopiroxeno presentes en su interior. Estos cristales son excepcionalmente ricos en aluminio y se formaron bajo presiones de aproximadamente 17.6 kilobares, lo que equivale a llegar hasta 18 veces la presión del fondo de la fosa de las Marianas, el punto más profundo de los océanos. Estas condiciones no podrían ser producidas por un asteroide, lo que refuerza la hipótesis de que NWA 12774 proviene de un gran cuerpo ahora extinto.
Los científicos han utilizado un geobarómetro para calcular estas presiones y determinar la viabilidad del protoplaneta del que podría haber derivado NWA 12774. Esto plantea la posibilidad de que una colisión temprana en el sistema solar destruyera el protoplaneta y que fragmentos de este sobrevivieron a lo largo de los milenios, haciendo su camino hacia la Tierra.
Mitos sobre planetas perdidos
La existencia de planetas que fueron destruidos o expulsados del sistema solar no es una idea nueva. Modelos de formación planetaria sugieren que existieron muchos más cuerpos durante los primeros millones de años del sistema solar que los que podemos observar actualmente. Se teoriza que estos cuerpos pudieron haber sido influenciados gravitacionalmente por otros planetas antes de ser destruidos o absorbidos por astros más grandes.
Por tanto, el meteorito NWA 12774 podría no solo ser una ventana al pasado, sino también una clave para resolver el misterio de los mundos que alguna vez existieron, a la vez que refuerzan la idea de que aún podría haber más meteoroides de este tipo por descubrir, que podrían ofrecer información crucial sobre la formación del sistema solar y la evolución de su arquitectura orbital.
Futuras investigaciones
Los especialistas se muestran optimistas respecto al potencial de nuevos hallazgos, ya que la gran mayoría de los meteoritos aún no ha sido clasificada. Esto abre la puerta a la posibilidad de que existan más fragmentos de estos mundos perdidos en el espacio, lo que podría arrojar luz sobre la historia temprana de nuestro sistema solar y ayudarnos a entender mejor los procesos de formación planetaria.
En conclusión, el hallazgo del meteorito NWA 12774 en el desierto del Sahara no solo es una curiosidad geológica, sino una oportunidad para profundizar en los orígenes del sistema solar y su complejidad.
